Lo Que Debes y No Debes Hacer Cuando Discutes Con Tu Cónyuge

Todos sabemos lo importante que es observar nuestras palabras cuando estamos en desacuerdo con nuestro cónyuge. Es fácil dejar escapar palabras hirientes. Pero no es solo por lo que decimos que debemos tener cuidado, sino también lo que hacemos durante una discusión. Leer bien el lenguaje corporal puede ayudar realmente a resolver conflictos con tu cónyuge.

La comunicación es mucho más que las palabras que usamos. Existe un tono y volumen cuando hablamos, y luego están las críticas tácitas que podemos dar por las cosas que hacemos. De hecho, no reconocer la importancia de un buen lenguaje corporal es uno de los 4 errores fáciles que las personas cometen en el matrimonio.

Aquí te decimos seis cosas que debes y no debes hacer cuando discutes con tu cónyuge.

No pongas los ojos en blanco. Mirar hacia el techo o mirar hacia otro lado es realmente desdeñoso. Eso no va a ayudar a resolver un problema. En cambio, debes hacer contacto visual mientras hablan. Esto fomentará la apertura, la intimidad y la vulnerabilidad. Mirar a los ojos de tu cónyuge dice que quieres conectarte.

No sacudas tu cabeza, asiente con la cabeza. El desacuerdo sacudiendo la cabeza apaga la comunicación; te hace parecer obstinado, que ni siquiera puedes molestarte en escuchar todo lo que tiene que decir. Es mejor concentrarte en lo que intenta decirte y asentir para demostrar que comprendes. No tiene por qué significar que estás de acuerdo, pero muestra que estás tratando de entender.

No fruncas el ceño, sonrie. Es sorprendente cuánto de lo que sentimos se manifiesta en nuestras caras. Al fruncir el ceño, estás mostrando a tu cónyuge disgusto y comunicándole que no te gusta lo que tiene que decir. Es posible que tengan un desacuerdo sobre algo en este momento, pero no olvides que esta es la persona que has elegido amar. Sonreír le recuerda que estás más comprometido con él o ella, que simplemente «ganar» una pelea.

No cruces los brazos; toca los suyos. Es la postura defensiva clásica, y no te ayudará a resolver nada. En lugar de poner una barrera entre los dos, construye un pequeño puente extendiendo suavemente y tocando su brazo. Mejor aún, toma la mano de tu cónyuge. El contacto físico fomenta la conexión emocional: es difícil permanecer enojado cuando tocas a alguien.

No te alejes; acercarte. Si las cosas se calientan mucho, puede ser prudente acordar tomarse un tiempo y volver a reunirse más tarde cuando ambos estén un poco más tranquilos, pero asegúrate de explicar que eso es lo que crees que ayudará. El simple hecho de salir de la habitación de mal genio o levantar los brazos en el aire muestra desprecio, un verdadero asesino de relaciones. Sentarte lado a lado o acercarte más a tu cónyuge mientras habla, indica que también deseas cerrar la brecha.

No te concentres solo en sus palabras; centrate en su corazón. Enfocarte demasiado en las palabras exactas que usa tu cónyuge puede que en realidad no sea el punto real. En lugar de profundizar en lo que dijo tu cónyuge, puedes hacerle preguntas claras para ayudarte a comprender mejor lo que significan.

Por supuesto, todo esto es más fácil decirlo que hacerlo cuando la temperatura comienza a subir. Pero tener en mente estas respuestas contraintuitivas la próxima vez que te encuentres en desacuerdo con tu cónyuge podría ayudarte a resolver las cosas de manera más rápida y sin dolor.

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