10 Estrategias Para Sanar o Restaurar Un Matrimonio Enfermo

Muchos buenos matrimonios a menudo pasan por momentos de tensión, dificultad o dolor, es la ley de la vida. Es importante recordar que solo porque un matrimonio esta enfermo no significa que esté fallando.

Con la receta correcta, la guía correcta, tu matrimonio puede curarse de esos pequeños cortes, o incluso heridas abiertas. Pero te presente que eso va a llevar algo de trabajo, paciencia y perseverancia.

Aquí tienes 10 estrategias para restaurar un matrimonio enfermo:

1. Volver a los fundamentos. Jorge nos cuenta lo siguiente: Ha habido temporadas en mi matrimonio cuando Roxana y yo nos hemos estado criticando, o incluso hemos sido indiferentes el uno con el otro. La rutina diaria de la vida parecía desgastarnos.

Durante esas temporadas, notamos que la cortesía básica estaba casi ausente. Descubrimos que una de las mejores formas de remediar el problema era ser intencional para mostrar bondad básica entre nosotros, la clase de bondad que le mostrarías a cualquier amistad.

Entonces te aconsejo lo siguiente, cuando tu cónyuge llama, en lugar de decirle “Hola, qué pasa” en un tono cortante, tal vez puedes decirle un “¡Hola, cariño! ¿Cómo va tu día?, “O, cuando te levantas por la mañana, saluda a tu cónyuge con un, “Buenos días, ¿cómo te sientes hoy?”

2. Deja de creer que todo ya esta dicho entre ambos. Expresen gratitud el uno al otro. Di: “Gracias” por esa taza de café. Celebren realmente los aniversarios planeando algo especial, o fuera de lo común. Por ejemplo, díle lo mucho que significa para ti que ella prepare una gran comida, o díle que significa mucho para ti que él repare la electricidad. Presta atención a las pequeñas cosas y actúa como alguien que valora la relación.

3. Pon los intereses de tu cónyuge por delante de los tuyos. Tienes un lugar al que quieres ir para cenar, pero sabes que tu cónyuge prefiere ir a otro restaurante. Pues ve al restaurante de tu cónyuge. O tal vez te gustaría relajarte y ver la televisión después de un largo día, pero sabes que tu cónyuge está aún más cansada que tu y necesita ayuda con los niños. Pues ayuda a tu cónyuge.

4. Tu relación debe ponerse por delante de todo, incluidos los hijos. Es desafortunado y es la realidad, pero el tiempo tiene una manera de comerse nuestras prioridades. “Tú eres lo más importante en mi vida” por encima de “Mi trabajo… el negocio familiar… los hijos… mis padres ancianos… o incluso el golf, o el fútbol”.

No hay mucha armonía en un matrimonio cuando uno de los cónyuges se siente como si siempre está jugando un papel secundario para todo y para todos, incluso para los niños. Los niños más felices son aquellos con padres que se aman de lo mejor.

5. Busca el perdón, y también realmente perdona. Si has perjudicado a tu cónyuge en el pasado de alguna manera, o cometiste errores, di con toda honestidad: “Me equivoqué… me disculpo… ¿podrías perdonarme, por favor? Y, si a ti te ha ofendido tu cónyuge, asegúrate de realmente perdonar a tu cónyuge.

6. Comiencen de nuevo desde cero. Debes recordar los primeros años y construir el amor desde allí. ¿Cuándo fue la última vez que hablaron durante horas o se tomaron de las manos viendo una película? ¿Cuándo bailaron por última vez? Haganse a los tontos. Relájate y ríe con tu pareja. Si no tienes ganas, hazlo de todos modos, entonces vas a recordar por qué.

7. Decide amar. El amor no es solo un sentimiento, es una decisión. Es una decisión de ser pacientes y amables con los demás. El amor se trata de dar desinteresadamente y sacrificarse a tu cónyuge. Y recuerda, el amor es incondicional. Es un yo te amaré sin importar qué.

8. Rodéense de personas que tengan relaciones sanas. Si se reúnen con otras parejas que se hablan mal, se critican o se insultan, esto influirá en ti y tu cónyuge. En cambio, intenta pasar tiempo con parejas que se valoran, y valoran la institución del matrimonio.

9. Cambia los patrones. ¿Sucede las mismas peleas matrimoniales una y otra vez? ¿Siempre vuelves a casa enojado del trabajo? Elige dejar esa actitud atrás antes de que entres por la puerta, en lugar de descargar todo eso con tu familia. ¿Pelean por disciplinar mucho a los hijos? Siéntense juntos antes de disciplinarlos y acuerden un curso de acción. Luego, apóyense mutuamente al 100%; puede que los niños actúen mejor porque ustedes ya no están peleando.

10. Busca asesoramiento. ¿Dices que no puedes pagar un asesoramiento? Bueno, vale la pena. La mayoría de los consejos solo implican unas pocas sesiones para que la comunicación vuelva a fluir. La voluntad de hablar en ese contexto envía un enorme mensaje positivo a tu cónyuge.

Debes tener en cuenta lo siguiente: Asegúrate de hacer todo lo posible para identificar a un buen consejero. Hay buenos y malos en cualquier profesión. Tal vez puedas comenzar con tu pastor o sacerdote.

espexback-hop_-clickbank-net_

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *